RAP CUBANO

 

Juanito, así le llamaba su madre. Juan, para su padre. El “Ju” lo llama su público. Cuando tenia doce añitos, Ju vivía en un edificio de esos que ya estaban un poco deteriorados por el tiempo. El centro de la Habana era todavía tranquilo, aunque siempre transitado. Juanito al comienzo salía a jugar al fut, hasta que poco a poco fue cambiando su gusto por uno que le acomodaba más. Fue así que Juanito comenzó a salir con los demás chicos a recorrer el Paseo del Prado aprendiendo trucos callejeros en sus patinetas.

 Juanito era  tierno y hablaba hasta por los codos, todos lo querían, en especial su primo y padrino David quien  ya tenía años viviendo en los Estados Unidos. David la ultima navidad le había mandado a su ahijado una patineta y un reproductor musical de los modernos que se estaban usando en esos años allá en  los United. Juanito una vez que terminaba su escuela, iba todos los días a comer a casa de su abuelita y al regreso ponía sus audifonos sintonizaba “Radio Rebelde” y entregaba sus oídos. Uno de esos días en que hubo tiroteos por el desfile la antena de dicha radiodifusora se vio afectada. Juanito sin inmutarse comenzó a buscar si el dispositivo tenía algo de música dentro. Encontró la carpeta de su primo David que se llamaba –“música para mi muerte” Juanito escucho la primera canción, y sus oídos colapsaron. Era un nuevo rap de esos que se estaban escuchando en los United, Juanito no entendía palabra, pero si entendió el ritmo y sobre todo la intención de lo que estaba escuchando. Juanito esa tarde llego con los demas chicos gritando palabras sin sentido, pero con gran ritmo, algunos de los chicos se interesaron, se acercaron e incluso bailaron a su alrededor, Juanito llevaba el ritmo con su movimiento en forma de resorte,  por alguna extraña razón los gritos que emanaban de su interior contenían una fuerza, un coraje, una pasión, y al final de todo, un alivio bárbaro. No pasaron ni unas horas en que Juanito comenzó a ponerle letras a sus rimas, y no solo eso, sino también ritmo, sabor, y una pizca de esencia cubana que de pronto lo llevo a tener su primer concierto en una de las bancas del propio Paseo del Prado, con decenas de jóvenes y niños que en tan solo unos minutos se convirtieron en un centenar. Ju como le empezaron a llamar en las calles de La Habana, no solo se emociono esa tarde, sino que fijo con sigo mismo un compromiso, el hablarle al pueblo sobre la isla, la rebeldía y el amor usando como medio la música.

El David Herrera González

2023.

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